miércoles, febrero 28, 2007

Para verlo y gritarlo mil veces

Martín: a pesar de que sos un burro y de que, a juzgar de cómo te movés, pareciera que jugás con botines de cemento, sos responsable de tres de las mayores alegrías de mi vida.

Una, los goles al Real Madrid en Tokio en 2000.
Otra, cuando volviste de tu lesión de ligamentos y convertiste el tercer gol frente a River en la Libertadores de 2000 (¡el relato de Victor Hugo me hizo llorar!).
La última...


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